Brasil.– Olvidadas momentáneamente las discusiones sobre economía, seguridad y corrupción, una controversia religiosa se convirtió en uno de los temas más sensibles de la recta final de la campaña electoral brasileña, a pocos días de los comicios que enfrentaron al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro.
El centro de la disputa fue un rumor difundido en redes sociales según el cual Flávio Bolsonaro pretendía retirar a Nuestra Señora de Aparecida el título de patrona de Brasil en caso de llegar a la Presidencia.
La versión, sin embargo, no tiene sustento. No existe registro de una declaración de Bolsonaro ni de su equipo de campaña anunciando una iniciativa de esa naturaleza. El origen de la controversia estuvo relacionado con un antiguo proyecto presentado en 2007 por el entonces diputado Victorio Galli, que proponía modificar la denominación de la patrona del país y que fue archivado en 2008. Flávio Bolsonaro no fue autor de esa iniciativa.
Bolsonaro niega intención de retirar el título
El candidato del Partido Liberal rechazó públicamente la acusación y calificó la versión como una noticia falsa difundida con fines políticos.
La polémica surgió después de que Bolsonaro afirmara, en un video de campaña, que si llegaba a la Presidencia uno de sus primeros actos sería “decretar que Brasil es del Señor Jesucristo”. La declaración fue interpretada por algunos sectores como una amenaza contra el carácter católico de la patrona nacional, aunque de ella no se desprende que pretendiera retirar el título a Nuestra Señora de Aparecida.
Bolsonaro, quien es evangélico, insistió en que respeta todas las religiones y sostuvo que su comentario tenía un carácter simbólico y religioso.
Lula entra en la controversia
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, católico, aprovechó la controversia para reivindicar públicamente el respeto a la Virgen de Aparecida.
“Mientras sea presidente de la República, nadie va a burlarse de Nuestra Señora de Aparecida”, afirmó Lula durante un acto de campaña, al tiempo que llamó a respetar todas las religiones.
La discusión adquirió tal dimensión que incluso involucró al Tribunal Superior Electoral y al Supremo Tribunal Federal, a raíz de decisiones judiciales relacionadas con publicaciones en redes sociales sobre la supuesta intención de Bolsonaro.
Religión y política vuelven a cruzarse
La controversia puso nuevamente en primer plano el peso de la religión en la política brasileña. Según datos del censo de 2022, 56,7 % de los brasileños se identifican como católicos y 26,9 % como evangélicos, dos comunidades con una importante influencia en el debate político nacional.
Así, una información falsa sobre uno de los símbolos religiosos más reconocidos de Brasil terminó convirtiéndose en un elemento central de la disputa electoral, mostrando hasta qué punto las redes sociales, la religión y la política pueden entrelazarse en una campaña marcada por una fuerte polarización.


