Un prototipo llamado Leonel

Por Charlie Núñez

A raíz de su salida del partido que lo vio crecer, el de la Liberación Dominicana, y de los resultados obtenidos en las elecciones del 2020, a Leonel Fernández se le veía como un cadáver político; hoy, seis años después, como figura, nos guste o no, está encabezando las preferencias electorales.

No estoy diciendo que ya ganó, digo que está puntero en las encuestas; sin embargo, en lo que quiero enfocarme no es en los números que exhibe hoy el expresidente, sino en su manejo emocional con relación a las cosas que le señalan sus adversarios.

Nosotros tenemos la creencia de que la parte más importante y los principales protagonistas de los acontecimientos corresponden al periodo que nos ha tocado vivir. No quisiera estar cometiendo ese “pecado”, pero no conozco y no creo que exista un político dominicano del 2000 a la fecha, que haya sido más atacado, agredido y acusado de todo cuanto se les haya ocurrido a quienes le adversan.

Nunca hemos visto a Leonel referirse a esos ataques en público y tampoco en privado, al menos en escenarios en los que me ha tocado estar presente.

Al momento, no sabemos si los ataques son porque encabeza las preferencias o encabezas las preferencias por los ataques, lo que sí se nota es que estos no lo distraen ni en su accionar académico, sus contactos internacionales ni en lo político.

Corrupto, arrogante, prepotente, autoritario, demagogo,elitista, caudillo, candidato eterno, viejo candidato; son de las cosas que permanentemente se escuchan contra Leonel. Me animé a escribir acerca de esto cuando, mientras espero en un lugar público que resuelvan algo a mi vehículo, alguien me expresaba que los dos políticos que él más odiaba, eran Hipólito y Leonel, le pregunto por qué y me contestó que “no defienden el país”.

Lo primero que nos puede llegar a la mente: ¿qué significa defender el país?, ¿cuáles son los políticos o ciudadanos que defienden el país?; como la respuesta es obvia, vuelve otra pregunta: ¿por qué con Hipólito y Leonel solamente?.

Cualquiera que haya estado cerca de Leonel, si su opinión es objetiva, aunque sea su contrario, debe saber que la mayoría de esas calificaciones son injustas; lo de la edad y sus aspiraciones a un cuarto o quinto periodo es discutible, lo malo es que quienes le llaman viejo por sus setenta y tres años, pujan por otros de setenta y cinco y ochenta y cinco; ¿y entonces?.

Leonel Fernández es un candidato actualizado a los nuevos tiempos. Recuerdo con asombro aún, en la precampaña de 1995, llegábamos tarde de la noche del Este del país, yo me quedé en la ruta de regreso y al día siguiente le pregunto a Edmidio Sosa a qué hora llegaron y me dice que a la 1 de la mañana. Eso no es novedad en campaña; lo que sí lo es, que a esa hora, al llegar Leonel, arrancaba ese día a estudiar el Sistema Bancario Mundial”; ¿qué aspirante que no sea él puede exhibir algo así?.

Me creo haber aportado desde sus inicios a quitar de la figura de Leonel los títulos y forma de llamarle para que los votantes lo sintieran cercano; cuando eso era muy joven, hoy ya no es el joven de aquellos años, pero por su trayectoria, aportes al país, su decencia y sus conocimientos, lo menos que debemos hacer con él, es respetarle y reconocer que es de los pocos dominicanos que nos quedan que pueden exhibir semejantes “prendas”.

Como candidato a la presidencia, es la diferencia; sin ánimo de rechazar a los que serán los presidentes del futuro, al menos deberían ser como él: más preparación y conocimiento y menos marketing.

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