El Distrito Nacional se consolida como el principal centro económico de la República Dominicana, al concentrar una parte significativa de la actividad empresarial y del empleo formal del país, pese a contar con apenas 91.2 kilómetros cuadrados de territorio.
De acuerdo con los datos publicados, hasta junio pasado en esta demarcación operaba el 33.3 % de los empleadores formales del país, equivalente a 37,276 patronos, los cuales generaban empleo para aproximadamente 1,309,153 trabajadores, es decir, el 53.1 % de todos los trabajadores formales.
Esta cifra incluso supera la población residente en el Distrito Nacional, que según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022 ascendía a 1,029,110 habitantes, lo que evidencia el enorme flujo diario de trabajadores que se desplazan hacia la capital desde otros municipios del Gran Santo Domingo y distintas provincias del país.
El Distrito Nacional también registra el salario promedio formal más elevado, situado en RD$46,683.60 mensuales a junio. Sin embargo, ese ingreso continúa siendo insuficiente para cubrir el costo de la canasta familiar correspondiente a la región Ozama, que incluye al Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo.
Para ese mismo período, la canasta familiar de la región alcanzaba los RD$56,939.95, dejando una diferencia superior a RD$10,000 entre el salario promedio formal y el costo de dicha canasta.
Los datos reflejan una realidad que merece especial atención: la concentración de empleos y de actividad económica en el Distrito Nacional no necesariamente se traduce en suficiente capacidad adquisitiva para los trabajadores.
La situación también plantea desafíos relacionados con el costo de la vivienda, el transporte, los servicios básicos y la necesidad de generar mejores condiciones salariales, especialmente para una población laboral que diariamente se moviliza desde distintos puntos del país hacia la capital.
El Distrito Nacional continúa siendo uno de los grandes motores de la economía dominicana, pero las cifras también evidencian la necesidad de que el crecimiento económico vaya acompañado de mejores ingresos y una reducción de la brecha entre salarios y costo de vida.


