La desafección con la oferta electoral se ha convertido en uno de los principales factores detrás de la abstención registrada en las elecciones de 2024 en República Dominicana, desplazando las explicaciones que atribuían el fenómeno principalmente a factores como la edad, el género o las condiciones socioeconómicas de los electores.
Así lo establece un estudio elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), por solicitud de la Junta Central Electoral (JCE).
La investigación advierte que la reducción de la participación electoral ha dejado de ser un fenómeno meramente coyuntural para convertirse en un desafío estructural para la democracia dominicana.
Entre las principales razones del alejamiento de los ciudadanos de las urnas figura la pérdida de interés y confianza en la oferta política, asociada a la percepción de que los partidos y sus propuestas no representan una alternativa capaz de generar entusiasmo y movilizar al electorado.
Este diagnóstico representa una señal de alerta para las organizaciones políticas. La abstención no debe ser interpretada únicamente como falta de interés de los ciudadanos en participar, sino también como una expresión de inconformidad con la manera en que se desarrolla la actividad política.
La clase política tiene por delante el reto de recuperar la confianza ciudadana, renovar sus propuestas, fortalecer la transparencia y establecer una conexión más directa con las necesidades reales de la población.
El desafío no es solamente lograr que los ciudadanos acudan a votar el día de las elecciones, sino conseguir que vuelvan a creer que su voto puede producir cambios y que la política constituye una vía efectiva para solucionar los problemas de la sociedad.
La elevada abstención de 2024, por tanto, debe ser asumida como un mensaje que exige respuestas. Si los ciudadanos no encuentran en la oferta electoral opciones que los representen, el problema trasciende a un partido o candidato determinado y termina convirtiéndose en un desafío para la democracia dominicana en su conjunto.


