La República Dominicana enfrenta el desafío de integrar estas tecnologías en sus procesos productivos para mejorar la eficiencia y la competitividad.
Santo Domingo, República Dominicana. — La inteligencia artificial (IA) se expande rápidamente por América Latina, pero su incorporación a las empresas todavía no se traduce necesariamente en las mejoras de productividad que promete esta revolución tecnológica, una situación que plantea importantes desafíos para la República Dominicana.
De acuerdo con el planteamiento atribuido al Banco Mundial, disponer de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Copilot no garantiza por sí solo que una empresa aumente su producción, reduzca sus costos operativos o mejore su competitividad en el mercado.
La verdadera transformación, según este enfoque, comienza cuando estas tecnologías se integran de manera estratégica en los procesos de producción, administración y prestación de servicios, permitiendo optimizar tareas y mejorar la toma de decisiones.
El reto de pasar del acceso a los resultados
La incorporación de herramientas de IA representa una oportunidad para modernizar las operaciones empresariales. Sin embargo, su utilización aislada, sin cambios en los métodos de trabajo ni objetivos claramente definidos, puede limitar los beneficios esperados.
Para aprovechar su potencial, las empresas necesitan identificar los procesos que pueden mejorarse, capacitar a sus colaboradores y evaluar los resultados obtenidos mediante indicadores concretos de eficiencia, costos, calidad y productividad.
Asimismo, la transformación digital requiere considerar aspectos como la protección de datos, la seguridad de la información y el uso responsable de estas tecnologías.
Un desafío para la República Dominicana
Para la República Dominicana, donde la competitividad empresarial es fundamental para el crecimiento económico, el desafío consiste en facilitar que las pequeñas, medianas y grandes empresas incorporen la inteligencia artificial de manera efectiva.
La capacitación del capital humano, la inversión tecnológica y la adaptación de los procesos internos serán factores importantes para convertir estas herramientas en mejoras reales y sostenibles.
En definitiva, la expansión de la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para el sector productivo, pero sus beneficios dependerán no solo del acceso a la tecnología, sino también de la capacidad de las empresas para integrarla en sus operaciones y transformar la manera en que trabajan.
Fuente: El Día (@eldia_do).


